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MELGAÇO, DO MONTE À RIBEIRA

História e narrativas duma terra raiana

MELGAÇO, DO MONTE À RIBEIRA

História e narrativas duma terra raiana

14-10-1930 – DETALHES DO DESCARRILAMENTO DO COMBÓIO MADRID-VIGO

melgaçodomonteàribeira, 15.04.13

 

Relógio do comboio Madrid-Vigo conservado nos Bombeiros Voluntários de Melgaço

 

 

DETALLES DEL ACCIDENTE.

CÓMO MURIÓ LA NIÑA ROSA CARBALLO.

LOS HERIDOS.

 

    Vigo 14, 9 noche. Se conocen nuevos detalles del accidente ocurrido en las inmediaciones del puente de Cequelinos al expreso de Vigo.

    El descarrilamiento sobrevino en una curva proninciadísima que desemboca en el puente sobre el río Miño. Sigue ignorándose aún la causa del descarrilamiento.

    Se sabe que la locomotora salióse de la vía por el lado izquierdo, cayendo por un terraplén de14 metrosde altura y dando varias vueltas de campana. El furgón de cabeza y dos coches de primera, mixtos de cama y dicha clase, y de gran tamaño, se salieron por el lado derecho, quedando tumbados al tropezar contra un talud. A esto se debe que el número de víctmas no haya sido mayor.

    En el terraplén por donde se deslizó la locomotora se hallaba apacentando ganado, a la orilla del Miño, la niña de diez años de edad Rosa Carballo López, la cual foi arrollada por la máquina, muriendo horriblemente aplastada. Los bueyes huyeron despavoridos y fueron más tarde recogidos a larga distancia de la ladera.

    El accidente fué aparatosíssimo. La máquina quedó tumbada junto al río y los coches de primera tumbados también al otro lado. Dióse el caso paradójico de que los otros coches pequeños, mucho más ligeros que los de primera, quedaron en pie. Afortunadamente, no iban muchos viajeros en los coches de primera. Si hubiera ido más gente la catástrofe habría sido horrible.

    Al darse cuenta de lo ocurrido acudió al lugar del suceso el vecindario de Cequelinos, dedicándose a recoger a los heridos. El maquinista, Alfredo Vásquez, apareció en su sitio, fuertemente agarrado a la palanca central de la máquina. Indudablemente, quiso frenar con todas sus fuerzas, pero nada pude hacer por sobrevenir la catástrofe rápidamente. Extraer el cadáver ha costado enorme trabajo. Alfredo Vásquez tenía cuarenta y ocho años, era natural de Orense y estaba casado. Al presentarse esta tarde allí su esposa se desarrolló una tristísima escena.  Deja cuatro hijos de corta edad.

    Frente a Cequelinos, al otro lado del río, se halla enclavado el pueblo portugués de Melgazo. Al presenciar los vecinos la catástrofe tocaron a rebato las campanas inmediatamente, cruzaron el río los bomberos y numerosos vecinos, que se dedicaron a prestar auxilio a los heridos. Es muy elogiado este humanitario comportamiento de los bomberos y vecindario de Melgazo.

    Además del maquinista ha muerto, como antes decimos, la niña Rosa Carballo, que estaba apacentando ganado. Rosa era de nacionalidad portuguesa y prestaba servicio, en unión de un hermanito suyo, en casa de un vecino de Cequelinos.

    El número de heridos se calcula en 15. Como ya hemos dicho, los coches que volcaron vinieron a quedar al lado contrario del terraplén que baja al río, o sea hacia la ladera del monte.

    En uno de los dos grandes coches mixtos de camas y primera, que venía de Hendaya y pertenecia al directo de esta población, viajaba un matrimonio alemán que resultó herido. María Amdrewsk, de nacionalidad alemana, procedía de Bilbao y se dirigía a Monte Estoril y Lisboa, donde tiene su residencia. Presenta heridas en la mejilla y pierna izquierda.

    Parece que entre los heridos figura el cónsul norteamericano en Vigo, el cual venía a posesionarse de su destino. José Cuadrados Diéguez, marino de Sevilla, que se dirigía a Vigo, presenta diversas heridas. Don José Blanco Soler, vecino de Vigo, que regresaba de un viaje a Madrid, sufre diversas lesiones. Don Vicente Domonte García, alto empleado de Ferrocarriles, tiene una herida en la cabeza. Don Juan Lago López, vecino de Vigo, diversas lesiones. El fogonero José Longa presenta múltiples lesiones. Don Dionisio Parrero y D. Venancio Sanz Prats, viajantes, sufren contusiones en la cabeza y en otras diversas partes del cuerpo.

     Se desconocen los nombres de los restantes heridos, por haber sido trasladados a varias clínicas particulares. De todas formas, los heridos lo son generalmente de carácter leve, salvo cuatro o cinco que ofrecen una mayor gravedad.

 

 

ABC (Madrid) – 15/10/30, Página 19

 

http://hemeroteca.abc.es

 

14-4-1929 – FUNDAÇÃO DA ASSOCIAÇÃO HUMANITÁRIA BOMBEIROS VOLUNTÁRIOS DE MELGAÇO

melgaçodomonteàribeira, 14.04.13

 

Comboio Madrid-Vigo descarrilado em Crecente

 

ABC. MIERCOLES 15 DE OCTUBRE DE 1930.

EDICION DE LA MAÑANA. PAG. 19.

 

 

DESCARRILAMIENTO DEL EXPRESO DE MADRID A VIGO

 

 

DOS MUERTOS E MUCHOS HERIDOS. EL LUGAR DEL ACCIDENTE. TRES TRENES DE SOCORRO. NOMBRE DE LAS VÍCTIMAS. VIAJEROS DETENIDOS EN MONFORTE.

 

LAS PRIMERAS NOTICIAS

 

    En las primeras horas de la tarde se supo ayer en Madrid que entre las estaciones de Pousa y Arbo, en la línea de Monforte a Pontevedra, había descarrilado el tren expreso que salió anteanoche de la corte. Añadián estas noticias que quatro de los vagones cayeron a la ría desde un desnivel de muchos metros de altura.

 

EL LUGAR DEL ACCIDENTE.

EL MAQUINISTA DEL TREN, MUERTO

 

    Vigo 14, 5 tarde. El tren expreso procedente de Madrid descarriló en el kilómetro 58 de la línea de Orense a Vigo, entre las estaciones de Arbo y Pousa. Ocurrió el descarrilamiento en las inmediaciones del puente de Cequelinos, a las once y treinta y cinco minutos de la mañana.

    La máquina se salió de la vía por el lado izquierdo, y se dice que caió al río Miño. Por el lado derecho descarrilaron el furgón y cuatro coches de viajeros, además del correo.

    Resultó muerto el maquinista, Alfredo Vázquez, y heridos el fogonero, José Longa, y numerosos pasajeros ocupantes de los coches de primera, que fueron los que descarrilaron. Ignóranse los nombres de estos heridos.

    Para recoger a las víctimas se ha enviado un tren de socorro. También han salido de Vigo numerosos automóviles particulares conduciendo médicos y material sanitario.

 

DE ORENSE SALE UN TREN DE SOCORRO

 

    Orense 14, 5 tarde. El tren expreso descendente descarriló esta mañana entre las estaciones de Pousa y Arbo, habiendo resultado el maquinista muerto y numerosos heridos. A la una de la tarde salió de aquí un tren de socorro.

 

TELEGRAMA OFICIAL. EL GOBERNADOR DE PONTEVEDRA

 

    Pontevedra 14, 6 tarde. El expreso de Madrid, que debía llegar a Pontevedra a las dos de la tarde, descarriló a consecuencia del desprendimiento de una trinchera reblandecida por la lluvia cerca de la estación de Arbo.

    A las dos y media se recebió en el Gobierno civil de la provincia el siguiente telegrama oficial del jefe de la estación de Arbo:

    “Según me comunica el inspector de la octava sección, el tren número I ha descarrilado en el kilómetro 58,600, cayendo la máquina al lado izquierdo, y el furgón y quatro coches al lado derecho. Se supone que entre los coches volcados hay victimas. Los viajeros que se salvaron siguieron en automóvil, y confirman la presunción de que hubo víctimas, no pudiendo precisar número ni nombres. Dicen que el material volcado cayó del lado del río Miño, que allí pasa muy cerca de la vía férrea, corriendo el peligro de ser arrastrado por la corriente si no llegan pronto auxilios. Agregan que en el momento del accidente el choque que se produgo fué horrible, así como el crujido de hierros y maderas. Los viajeros daban ayes y voces de socorro. Los viajeros que me dan los anteriores promenores dicen que no saben más porque la impresión del cuadro que veían les impedió fijarse. Pudieron salir del coche próximo al furgón, que fué el menos deteriorado. Por la vía férrea marcharon estos viajeros hasta Arbo, donde tomaron un automóvil que los llevó hasta Pontevedra.”

    Recibido el anterior telegrama ofocial, el gobernador civil marchó al lugar del accidente, acompañado del inspector de Sanidad y el jefe de la Comandancia de la Guardia civil, con material y ambulancia.

    Al lugar del suceso han acudido también los bomberos de la plaza portuguesa de Melgazo. Han muerto el maquinista y una niña de siete años, que está aplastada. Hay también siete heridos, de ellos tres graves, entre los que figura el guarda Angel Rodríguez.

    Se recuerda que en 1915 ocurrió una catástrofe parecida, en la que hubo 18 muertos y 36 heridos.

 

(continua amanhã)

 

GALIZA, ARBO EM 1905

melgaçodomonteàribeira, 08.03.13

 

Estação de Arbo

 

Fotografia de Guillermo Gonzalez

 

 

GALIZA,  1905

 

    Arbo – Gente do tipo pequeno e provincial rústico; senhores de barbaças negras e lunetas ou óculos, e chapéu mole e fatos largos de aldeia. Galegas feias e fétidas, de botas. Da gare de Arbo vê-se, por cima do rio que muge, uma escapada de culturas que vão até às montanhas; das casuchas da encosta agricultada saem fumos; nas encostas pascem bois; ribas mais próximas, de pinheiros; a água faz ondulações espumantes, quebrando-se nas pedras e muros dos açudes, faz uma pele de réptil, viscosa, bolhosa, verde e respirante. Uma galega que me vê escrever, põe em mim grandes olhos desconfiados. Uma barca a distância, gente do outro lado, à espera de passar. Em Arbo dois ou três chalés. Grande desfiladeiro de rochedos, com pequeno túnel; vinhedos sobre a direita, admirável escapada de vales e de outeiros, de casas e agriculturas, e montanhas. Uma ribeira cuja ponte passamos, confluente do Minho. Rampas de rocha viva. Canaviais nas encostas ou ribas que vão ao rio, grande corrente neste, ínsuas de rochas trágicas, açudes, barcos nos pontos sossegados. Agrava-se o campo. Uma região dura, sem culturas, curta; grande robleda da via-férrea ao rio, verde e de sombra, com grandes quebradas. Desfiladeiro enorme de penedia. Robleda. O rio afasta-se, com açudes, ondeando. Desfiladeiro de rochas. Cai água do alto. Túnel curto: montes, povitos rústicos, quebradas violentas à esquerda, outeiros áridos de rocha, e urze e mato. Da direita, grandes montes escalonados de fincas e vinhas e bosques. Menos rochedos nas margens, mais sossego nas águas. É o Douro, com arvoredos frondosos e vegetação nas terras. De novo margens de penedos, agora enormes e terríveis, alternativamente ocultos e descobertos pelos desfiladeiros que penetramos. A cada momento muralhas a suster a via. Da esquerda, montanhas de pedra, e de vinhedos e de pinhal. Da direita o rio, de margens abruptas, ínsulas de rocha, escarpas piramidais, donde brotam árvores a flux. O rio é todo ziguezagueando entre outeiros de pedra que nós imaginamos ou cortamos por túneis ou desfiladeiros, conforme calha; grandes montanhas altíssimas se adivinham aos dois lados por trás dessas ravinas, ou se vêem, se acaso nos voltamos para trás, a olhar entre dois montes ou desfiladeiros, os anfiteatros verdes, de casas, culturas e igrejotas.

 

 

FIALHO DE ALMEIDA

 

CADERNOS DE VIAGEM. GALIZA,  1905

 

EDICIÓNS LAIOVENTO, SANTIAGO DE COMPOSTELA

 

1ª EDIÇÃO

 

 Retirado de:

 

FIALHO DE ALMEIDA

 

GALIZA, 1905

 

EDIÇÃO DE LOURDES CARITA

 

O INDEPENDENTE

 

2001

 

pp. 80 – 81

 

GALIZA, FRIEIRA EM 1905

melgaçodomonteàribeira, 08.03.13

 

Frieira – Galiza

 

   Frieira, do lado direito. Do esquerdo, do alto duma grande rampa de rocha, cai uma cascata de água que vem duma robleda frondente de cima. Os galegos e gentuças da estação cheiram a esterco e suor, a 20 metros, e infectam, de fora, o wagon onde eu vou. Castanheiros, robles, cimos de pinhais, do lado esquerdo. Do direito, por cima da estação, nova escapada de culturas até aos mais altos montes; e ao rio vêm em promontórios, montes de rocha com casas e cercados, a embarcadoiros onde barcos atracam, de passagem; a margem alcantilada tem casas por cima, com cerrados de vinha, de cujas janelas mulheres fazem adeus. No alto dum outeiro, perto, a igreja com uma torre esguia na frente, e um cemitério com grandes árvores. Esta igreja desafia o raio, está numa montanha de teatro, escalonada de vinha e pinhal, e dela outros cerros partem, alcandorados, áridos, de cristas pedregosas. Rampas de rocha árida da direita, grandes rampas de vinha, imensas, altíssimas, da esquerda. Desfiladeiro de rocha. De ambos os lados montanhas e montanhas de vinha, imensas, totais, em grande extensão, escalonadas até aos cumes. Todo o terreno até ao rio, em bocados pequeníssimos, aproveitado. Robledas, choupos, castanheiros, água, sombra, rusticidade. Outras vezes quebradas e montes incultos, sem pinhal, ou com pinheiros pequenos e cimos diabólicos.

   Extensa região de montanhas áridas. Um grande túnel, povo rústico, mesmos anfiteatros, mesmo tipo de alturas. Novo túnel. O rio agora é muito baixo e profundo – a via-férrea vai de alto, sobre horríveis muralhões sem parapeito. Isto do lado direito. Do esquerdo, ravinas horríveis de rocha. De quando em quando uma fenda na ravina, e ninhos de verdura onde a água cai. Vamos à margem do rio, a pique, num paredão sem rampa, que não finda, e horríveis precipícios de rochedos, altos, de seis andares, nus, ou com pinheiros e robles. A margem do outro lado é rocha a pique, e por cima dela montanhas áridas que depois aparecem de vinhedo e milho, e com povo pequeno na altura. Túnel extenso. Tenho vindo só. A correria tem sido vertiginosa. O rio; grandes desfiladeiros, alternados da muralha a pique sobre a água, e de rampas de grandes árvores. Túnel pequeno. Ouvem-se os gritos dos garotos à margem da via. A paisagem desde os túneis é dura e severa. Cimos áridos – altos montes de erva curta. Atravessamos um rochedo donde cai água. Pontão sobre um ribeiro cantante. Voltam os vinhedos. Um pequeno povo: estação de Frieira, à sombra duma grande montanha a prumo, de rochas e picos sinistros, e com casotas de granito negro, escalonadas entre vinhas, e com pequenas janelas. Passa um comboio de mercadorias, com muitos wagons de sal. O rio agora tem um aspecto espraiado e minhoto, que mal se ouve. Na estação, gentuça de aldeia, pobre, pequena, galegos de guarda-sol, galegas descalças e com cabelos de porco, barbas rapadas. Vales estreitos escalonados de vinha e casuchas, linhos verdes, caminhos de cabras pelos montes. Ribeiros sob arvoredos, altos, de sombra – grande rampa a pique, de rocha, muito alta. Bosques sulcados de caminhos. Pequeno túnel.

   Um bosque de sobreiras novas, robles e pinhos. Têm a cortiça tirada. Bosques de castanheiros. A via faz curvas, como o rio; castanheiros esplêndidos. Rio largo, verde, em curvas, espraiado, ínsuas de areia.

 

 

FIALHO DE ALMEIDA

 

CADERNOS DE VIAGEM. GALIZA,  1905

 

EDICIÓNS LAIOVENTO, SANTIAGO DE COMPOSTELA

 

1ª EDIÇÃO

 

 

Retirado de:

 

FIALHO DE ALMEIDA

 

GALIZA,  1905

 

EDIÇÃO DE LOURDES CARITA

 

O INDEPENDENTE

 

2001

 

pp. 82 – 83

 

GALIZA, POUSA - CRECENTE EM 1905

melgaçodomonteàribeira, 08.03.13

 

Estação de Pousa-Crecente

 

Foto de Guillermo Gonzalez

 

 

GALIZA,  1905

 

 

    Pousa. Todo o caminho percorrido é cultivado de vinhas, ou milho, ou árvores sempre que o terreno o permite: sente-se o galego pobre, tenaz e trabalhador. O país é terrivelmente pedregoso e montanhoso. A voz do rio acaba por cansar. Madeiras de pinho em montes na gare. O que será Pousa no Inverno? Há ravinas de oito e dez andares de altura, entre que o comboio vai, num frio de gelo, sem sol. Oh que vertentes, picos e quebradas! Os campinhos escalonados vão lá riba, com escadas de pedra, paredes de pedra segurando os cordões de vinha latada, que trepam aos mais altos cimos; os fumos desgrenham-se nos pinhais. Nos altos cimos solitários, os pinheiros isolados fazem gólgotas, e tem o ar de cruzes. Que custoso deve ser ir daqueles casais à missa às igrejas dos altos, subindo, descendo, pelo Inverno! É o Douro dez vezes mais agravado e montanhoso. O rio agora sem rochas parece morto e estagnado, com a água palustre em lagunas turvas.

 

 

FIALHO DE ALMEIDA

 

CADERNOS DE VIAGEM. GALIZA,  1905

 

EDICIÓNS LAIOVENTO, SANTIAGO DE COMPOSTELA

 

1ª EDIÇÃO

 

 

Retirado de:

 

FIALHO DE ALMEIDA

 

GALIZA,  1905

 

EDIÇÃO DE LOURDES CARITA

 

O INDEPENDENTE

 

2001

 

pp.81-82

 

CONTRABANDO, A FROTA EM MELGAÇO

melgaçodomonteàribeira, 08.03.13

 

 

A FROTA



   Frota era o termo como se vulgarizou o contrabando. Foi uma invenção do Ná. Em 1940 a guerra mundial estava no auge germânico. A Melgaço chegavam as notícias através dos poucos rádios existentes, dos jornais e principalmente das revistas de propaganda enviadas pelas Embaixadas dos países envolvidos no conflito. Essas revistas eram maravilhosas em aspecto gráfico, coloridas, quase só com fotografias mostrando o progresso dos exércitos dos países em questão. Quem distribuía as revistas inglesas (em língua portuguesa, umas e outras) era o António Reis e o Alfredo Pereira (Pandulho); e as alemãs o Hilário. Este, além de distribuir as revistas expunha nas suas vitrines cartazes e fotografias do cenário da guerra, exibindo o sucesso nazista.

   Nos primeiros anos de guerra, em Melgaço, havia bastantes simpatizantes dos alemães.

   Então, falava-se muito no movimento das frotas marítimas, dos grandes navios, especialmente as frotas (comboios) que atravessavam o Atlântico com suprimentos americanos para os aliados. Os submarinos alemães botavam a pique parte dessas frotas.

   O contrabando em Melgaço era a única actividade do povo; acontecia, vez por outra, para mostrar serviço ou porque não lhes davam a ‘bola’ que esperavam, os guardas-fiscais prendiam as mercadorias. ‘Bola’ era a propina para fecharem os olhos. E este termo derivava da bola de carne com veneno que alguém incomodado dava, secretamente, aos cães vadios ou dos vizinhos para se calarem (morrerem).

   Quando, então, a guarda-fiscal pegava as mercadorias diziam: a Frota de fulano foi a pique. O termo se vulgarizou e passou a designar contrabando em todo o Alto-Minho e pessoas ficaram famosas e ricas como Frotistas.

 

Rio, 31 de Maio de 1996

 

Correspondência entre Manuel e Ilídio

 

CONTRABANDO EM MELGAÇO

melgaçodomonteàribeira, 08.03.13

 

 

 O CONTRABANDO

 

    Melgaço ainda hoje é lembrado como um dos lugares míticos da época do contrabando e da emigração a salto. Toda esta região é por si só um museu do contrabando… um museu vivo… feito de histórias que hão-de passar de pais para filhos.

 

 

    Seja qual for o ângulo com que se tente abordar a vida nas regiões raianas, em qualquer parte do País, a narrativa foge, invariavelmente, para aquilo que foi durante gerações o principal sustento das populações no limiar da fronteira: o contrabandismo “…a prática do contrabando já faz parte da cultura dos concelhos raianos…”.

    Na época em que o comércio entre Portugal e Espanha estava restringido ao máximo, todos estes lugares fronteiriços foram importantes na protecção fiscal e económica do Estado. Melgaço não foi excepção.

    Aos guardas era exigido o cumprimento da lei, independentemente dos actos que tivessem de tomar. Qualquer objecto era considerado suspeito e todas as pessoas que passassem a fronteira eram alvo de fiscalização “…bastava trazer um saco para serem logo revistados…”

    A conjuntura política e as necessidades económicas destacam-se como as vias favoráveis que motivaram esta gente a importar e exportar mercadorias proibidas, através de uma fronteira que nos separava de Espanha, por rio ou montanha. Deste mercado negro que se desenvolveu, essencialmente, até ao terceiro quarto do século passado, nasceu outro fenómeno: o da intimidade com o outro lado da fronteira “…aqui todos entendemos e falamos espanhol e a fronteira é apenas uma linha num mapa…”

    Nesta viagem que fazemos ao tempo do contrabando em Melgaço, chegam-nos experiências de vida, contadas por quem viveu de perto este período conturbado da História. Experiências em primeira mão relatadas por alguns dos verdadeiros contrabandistas num regresso ao passado jamais esquecido.

    São algumas destas histórias que aqui vamos descrever, segundo o testemunho e consentimento dos próprios protagonistas.

 

    David Manuel Barbeitos, natural de São Gregório, Freguesia de Cristóval diz que o contrabando não era um crime “…o contrabandista nunca roubou nada a ninguém…sempre comprou a mercadoria que vendeu, fosse café, marisco ou tabaco…além disso, a gente só o fazia para conseguir viver…os tempos a isso obrigavam”. Começou a trabalhar no contrabando aos 13 anos de idade como empregado, principalmente na exportação de café para Espanha “…O café chegava em camiões, junto da fronteira com Espanha, normalmente em sacos de 60 Kg. A partir daqui era transportado às costas, por carro, em “batelas” (no rio Minho), ou até por mulas, atravessando assim a fronteira…

    Certa altura “…eu e mais seis jovens, transportávamos uma carga de café por entre as matas, já em território espanhol, quando fomos surpreendidos pela presença de três carabineiros...apavorado, fugi por entre as matas e campos agrícolas, e, não largando a carga, escondi-me num tanque onde se preparava o sulfato...fiquei dentro desse tanque desde as 16.00 horas às 21.30 horas…não que tinha sido perseguido ao som das balas!... “.

    David foi alvo da perseguição da policia espanhola, muitas vezes ao som dos disparos, e que apenas resultou na apreensão da mercadoria. Com 16 anos, chegou a trabalhar por conta própria, transportando, num carro de matrícula francesa, mercadoria diversa (utensílios agrícolas, peixe, marisco, tabaco…etc.), de Espanha para Portugal. Sem carta de condução, percorria o trajecto desde a fronteira até aos Arcos de Valdevez, o que, na altura, chegava a demorar aproximadamente 3 horas, pois era necessário evitar as estradas principais e, de quando em vez, como ele próprio nos diz: - “…parávamos, saíamos do carro, e falávamos com as pessoas, para fingir que não íamos a nada!

 

    Carlos Alberto Marques, 49 anos, natural de São Gregório, freguesia de Cristóval, mais conhecido por Kekas, começou a sua actividade de contrabando com apenas 3 anos de idade. Nessa altura, Kekas vivia em São Gregório e, enquanto sua mãe ia trabalhar, uma vizinha conhecida por “Teresa das Furnas”, de vez em quando prontificava-se a ficar com Kekas. Este, por sua vez, era utilizado para transportar, no interior das suas roupas, barras de ouro (também chamadas “chatarra” pois o nome “ouro” chamava muito a atenção) “…a dona Teresa fingindo ir a Espanha para comprar cacete galego, servia-se de mim para levar essas barras de ouro…certo dia, já com 5 anos, ao ser despido em Espanha para me retirarem a mercadoria caiu-me uma barra de ouro num pé, o que me magoou muito…quando a minha mãe me foi dar banho, observando tal ferimento, interrogou-me, e eu respondi, inocentemente, foi a chatarra que me caiu no pé!...Foi assim que a minha mãe ficou a saber que era utilizado para transporte de contrabando…

    Com 7 anos veio morar para a freguesia de Prado com seus pais. Aí, distante da fronteira, e já com 12 anos, dono de uma bicicleta, fingia ir jogar à bola e, pedalava, aproximadamente 11 kms, até São Gregório, onde procedia ao trespasse de cargas de café para Espanha “…este serviço rendia-me, na época, 7$50 por carga…

    Terminada esta fase, Kekas seguiu os seus estudos até ao 25 de Abril. Nesta altura, com 22 anos e, sem emprego, recomeça a actividade de transportador de contrabando.

    Após o 25 de Abril surgem em Portugal os novos ricos, começando, assim, a procura do marisco e, como este era raro e mais caro no nosso país, surge a oportunidade de se importar ilegalmente de Espanha. Certa noite, Kekas comprometeu-se a transportar uma carga de marisco que lhe seria entregue na fronteira às 4 da madrugada. Quando chegou, o guarda F da fronteira já tinha recebido o “passe” (comissão concedida para permitirem a passagem das mercadorias), entretanto entra um novo guarda K ao serviço, e apercebendo-se do esquema, pergunta ao guarda F se já tinha recebido a comissão, respondendo este que não. Assim resolve, juntamente com um outro guarda, perseguir o Kekas “…mas eu já fora alertado via rádio, pelo dono da carga (Sr. “D”), que estava a ser seguido…ao chegar à curva do ” bicho fino”, fui ultrapassado pelos guardas que me obstruíram a passagem…entretanto chega o Sr. D e inicia uma discussão com o guarda K, alegando que já tinha pago o respectivo “passe” ao guarda F…não chegando a acordo. O Sr. D, exaltado, dirigiu-se ao interior do seu carro, arrancou o espelho retrovisor e, bruscamente, encostou-o ao ouvido do guarda K, ameaçando-o que, se não lhe retirasse o carro da frente, lhe rebentava os miolos!...este com medo, pensando ser uma pistola, ordenou ao terceiro guarda que desimpedisse o caminho, prosseguindo assim, eu, o meu destino…porém e, após alguns minutos, os fiscais não desistem e continuam em minha perseguição…mais uma vez fui avisado pelo Sr. D…”.

    O peso da carga bem como as características da viatura não permitiram a Kekas distanciar-se o suficiente para evitar ser, novamente, apanhado “…desta vez, encostando a carrinha à berma esquerda, permiti a passagem dos agentes pela direita que, abrandando lentamente, foram surpreendidos pelo impacto intencional da viatura do Sr. D, o que lhe provocou a queda para uma poça aí existente!...

    Kekas, observador de tal espectáculo, prosseguiu a sua viagem sem ser mais incomodado “…os guardas? bem…esses…destruíram o veículo e, quanto a ferimentos, não passaram de uns arranhões…

 

 

(continua)

 

A TIA TINA

melgaçodomonteàribeira, 08.03.13

 

 

ERNESTINA SOUSA, FILHA DE AMÁLIA E ILÍDIO

 

A TIA TINA

 

   Nos bailes frequentados pelos papo-secos de Monção as raparigas caíam dengosas para o lado deles, a Ernestina, que era um espectáculo de mulher, aliás, cabe aqui registar que todas, mas todas as mulheres descendentes do Félix e Conceição eram uns pancadões de tirar o fôlego a qualquer mancebo. Pois a Tina fisgou o Adolfo que se aprumava na vida com uma lojinha de sociedade com outro rapaz, de Monção.

   Aconteceu o casamento e a Tina com seu dinamismo e pendor para o negócio transformou a incipiente loja do marido em poderoso entreposto de contrabando. Tornou-se o membro da família mais abastado só suplantado em curta fase pelo tio Emiliano.

   Houve nesta época uma atitude da Tina, curiosa, que revelou seu afecto aos familiares. Eu era garoto e assisti. A Tina combinando com o tio Emiliano:

   — O meu pai, dizia ela, anda bebendo nesta e naquela taberna umas malguinhas com os amigos; pois eu quero que ele tenha o vinho que quiser para beber a qualquer hora com os amigos.

   A partir daí havia na adega do tio Emiliano uma pipa de vinho comprada pela Tina para o pai beber e oferecer. Não sei quantos anos durou essa euforia ou se só se resumiu àquela pipa que eu assisti.

   O marido, o tal Adolfo, era um mulherengo, putanheiro dos diabos. Aqui cabe uma observação particular: a Tina, não obstante ser uma mulheraça na aparência talvez não o fosse na cama, daí o marido ser obrigado a procurar satisfação com outras…

   Em 1952 já estavam separados, e quando em 1969 fui até aí e à França, com os parceiros de viagem, Emiliano (sobrinho), Gú, Pirata e mais o Zeca Chatice, visitamo-lo no trabalho, uma Casa de Saúde, onde era fachineiro, com aparência deplorável. Fiquei com pena.

   A Ernestina, devido à sua condição de "sem-filhos", sempre se rodeou de sobrinhas e amigas.

 

Rio, 6 de Fevereiro de 1997

Correspondência entre Manuel e Ilídio

 

   A última recordação que tenho da tia Tina remonta a 1981. Na altura eu trabalhava em Viana do Castelo e fim-de-semana era sinónimo de Melgaço. O comboio chegava por volta das 2 horas da tarde e não havendo boleia para Melgaço ou porque tinha assunto em Monção (feminino), ia almoçar a casa da tia, por trás do Palácio de Justiça.

   — Euláááliaaaa, chegou o menino. Faz um bife e dá-lhe de comer.

   O dar-lhe de comer era o que tinha sobrado do almoço terminado há minutos. A minha tia era mulher para pesar os seus cem quilos e apesar de um tumor no cérebro tinha um apetite voraz. Eu sabia e ela sabia o significado das dores de cabeça que a atiravam para a cama.

   Eulália saía da cozinha, a dois passos da mesa onde nos sentávamos, põe o prato à frente do menino, e com a carinha angélica, branca e sarapintada com um toque de tinto nas bochechas, cabeça inclinada sobre o ombro:

   — E a senhora?...

   — Sabes que não posso comer…

   — A tia ainda não almoçou a esta hora?

   — Almocei mas ainda comia uma sopinha – Euláááliaaa

   — Ai diga, senhora, não estou surda…

   O bife a desaparecer e eu a pensar nos restos do almoço, empurra a porta e entra o tio Aprígio. Pela cara, vi logo que havia treta e quando a tia Tina ouviu que a sobrinha e a carga tinham sido apanhadas, levantou-se, deu um murro na mesa e gritou:

   — Caaralho, será que tenho que voltar a trabalhar? Não sabem fazer nada?

   Claro que a sobrinha, o camião e a carga não demoraram a estar na estrada.

   A tia Tina faleceu pouco depois vítima do tumor.

 

Três décadas antes o amigo Vasco descrevia o enredo da Tia Tina  e família, nestes versos:

A tua mãe onde está?

Não sei se é viva se é morta,

Andava a passar p’ra lá

Em companhia do Ná,

Tripa no tempo da ‘Frota’

 

O Tio Ná, Oceano de Sousa, foi sempre um dos braços direitos da irmã Ernestina. O contrabando de tripas, chegou a ser, com o de ovos e café, dos mais procurados pelos nossos vizinhos galegos.

 

Ilídio Sousa

 

AS MULHERES DO CONTRABANDISTA

melgaçodomonteàribeira, 08.03.13

 

 

UMA VIDA SENTIMENTAL PARTICULARMENTE ATRIBULADA

 

   "Águas passadas não movem moinhos." Helena do Ângelo, de 70 anos, resume, assim, as vidas sentimentais atribuladas – a sua, a de Adolfo Vieira e a de outras mulheres que ele conquistou ao longo das décadas de 40 e 50.

   No auge, dono de propriedades, milionário, figura respeitada, Adolfo deitou para trás das costas moralismos ou tradições familiares e tratou de levar a vida à sua maneira. As mulheres terão sido a sua perdição.

   Casado com Ernestina, senhora da vizinha vila de Melgaço, cedo abandonou o lar, deambulando atrás deste ou daquele rabo-de-saia. “Se calhar, porque a legítima nunca lhe pode dar filhos”, recorda Joaquim Brito, presidente da Junta de Freguesia de Monção, que herdou do pai uma alfaiataria, onde Adolfo Vieira mandava fazer os seus fatos.

   De Helena do Ângelo, o homem deixou três filhos  –  Idalina, Luís e Fernando – , da Quinhas outro, mais um da Binda das Sousas e dois da bonita galega Pilar Ramona. Avesso a “falsos moralismos”, conforme relata o dono de um café no centro de Monção, o contrabandista viveu ali todas as suas paixões, fixando residência conforme a senhora amada. Devaneios que nunca escondeu.

   Na vila, não se conhecem desvarios sentimentais, arrufos públicos, dramas conjugais. “O que havia era que, quando íamos à mercearia, ficávamos a olhar umas para as outras, a ver quem comprava mais, para ver a quem ele tinha deixado mais dinheiro”, lembra Helena.

   Adolfo alugou casas, entregava a mesada às companheiras, “amou todos os filhos”, mas deitou tudo a perder. “A Ramona fê-lo perder a cabeça. Gastou todo o dinheiro com as mulheres, mais a Pilar, mas também me deu muito!”, atira.

   Helena, por desgosto, emigrou para Angola e, quando voltou, soube que Adolfo, antes de morrer, tentara voltar para a esposa. “Quem não teve a carne também não quer o osso”, ter-lhe-á dito Ernestina, na versão de Helena.

   Há dias, Pilar Ramona passou por Monção, aonde foi tratar de papelada relacionada com a morte recente dos dois filhos. E quis visitar Helena, por quem nutre um sentimento de amizade…

 

 DIÁRIO DE NOTÍCIAS – QUINTA-FEIRA, 30 DE JANEIRO DE 1997

 

VIDA DE RICO, MORTE DE POBRE

melgaçodomonteàribeira, 08.03.13

 

 

   Dinheiro e mais dinheiro. A movimentação de homens, carroças e sacos no armazém de Adolfo Vieira, por detrás do actual Palácio da Justiça de Monção, significava mais uns contos largos a amealhar ao seu já milionário pecúlio. Os negócios, legais ou ilegais, terão feito dele um dos indivíduos da vila. A acreditar nas histórias de amantes, filhos e de alguns que o conheceram, Adolfo não era do género de correr riscos, andar a saltar de um lado para o outro da fronteira. Raramente conduzia a carroça até à pesqueira do rio.

   Não. O contrabandista sempre terá preferido o recanto do seu armazém para gerir a actividade. Ali recebia e pagava. Apenas algumas vezes ia ao Porto, onde mantinha contactos com os bancos.

   Mas Adolfo Vieira era um esbanjador por excelência. Ninguém lhe conhece uma nega a quem lhe pedia emprestado ou dado. O resto era para as mulheres, que o levariam à ruína. Sem fundo de maneio, o contrabandista, então a deixar o negócio, emigrou para Bologne, perto de Paris, França, em finais da década de 50. Lá, trabalhou como recepcionista e foi doméstico em casa de uma família que alugava quartos.

   Voltou a Monção alguns anos mais tarde. Sem dinheiro. Pouco depois sofria uma trombose que o deixava parcialmente paralítico, para morrer em Março de 1970, com 68 anos. Na miséria.

 

(continua)